El huevo es uno de los alimentos más antiguos de la humanidad y, al mismo tiempo, uno de los más modernos en su forma de producirse.
Así lo explica Carlos Garcés Narro, Catedrático de Producción Animal en la Universidad CEU Cardenal Herrera, en un artículo donde destaca cómo el huevo combina accesibilidad, valor nutricional y sostenibilidad.
Gracias a décadas de avances en genética, nutrición de precisión y tecnificación de las granjas, las gallinas ponedoras son capaces de transformar pequeñas cantidades de alimento en nutrientes de alta calidad. Esto convierte al huevo en una de las proteínas animales con menor impacto ambiental, al requerir menos agua, menos tierra y generar menos emisiones.
El sector afronta grandes retos: la transición hacia sistemas libres de jaulas, la gestión de enfermedades como la influenza aviar y la creciente presión de un mercado que exige equilibrar eficiencia, bienestar animal y sostenibilidad.
Tal como señala el profesor Garcés, detrás de cada huevo existe un complejo entramado de decisiones técnicas, científicas y económicas que reflejan la evolución del sistema agroalimentario y sus tensiones actuales. Comprenderlo nos permite valorar aún más este alimento básico, no solo por lo que aporta a nuestra dieta, sino también por el modelo de producción responsable que lo hace posible.
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